Si la mayor parte de sus ventas ocurre en un país y la pasarela local ofrece buena conversión, conciliación y payout, no existe mérito automático en reemplazarla por una opción global. Documente qué funciona hoy: métodos usados, moneda, tiempos de caja, soporte y costo efectivo. Después identifique qué necesidad nueva aparece al vender afuera. Puede ser una tarjeta, moneda, recurrencia, impuesto o payout que la infraestructura actual no resuelve. Esa brecha concreta, y no la percepción de que “global es mejor”, debe justificar cualquier migración o la incorporación de una segunda ruta.