Antes de integrar, construya un mapa de responsabilidad que deje cada función con un único dueño. Incluya checkout, procesamiento, billing, impuestos transaccionales, fraude, refunds, disputas, acceso, payout, reporting y soporte. Para cada fila anote sistema responsable, fuente de verdad, evento de entrada y procedimiento de error. Si una función queda sin dueño, la arquitectura está incompleta; si dos sistemas la controlan sin una regla clara, existe riesgo de estados contradictorios. Este mapa también simplifica la portabilidad porque distingue datos del negocio de capacidades del proveedor. Con esa especificación, la herramienta se elige para cumplir un contrato operativo en lugar de dictar cómo debe funcionar el producto.