Si nadie en el equipo puede explicar cómo se calcula una renovación sin abrir el panel del proveedor, la arquitectura depende demasiado de una configuración implícita. Documente precios, periodos, cambios, prorrateos, reintentos y reglas de cancelación en términos del negocio. Esa especificación ayuda a validar que la implementación actual hace lo esperado y sirve como plano para una eventual migración. No significa duplicar todo el sistema, sino conservar conocimiento suficiente para reproducirlo. Cuando el producto cambia, esa documentación también evita que promociones, descuentos o planes antiguos se conviertan en excepciones que nadie entiende y que luego resultan muy difíciles de mover.