Un stack híbrido necesita saber qué comprador, producto o mercado utiliza cada ruta. Esa decisión puede basarse en país, moneda, canal comercial o tipo de cliente, pero debe ser explícita. Evite reglas ambiguas que permitan que el mismo escenario llegue aleatoriamente a dos sistemas, porque después será difícil comparar conversión y conciliar resultados. Documente también qué ocurre si una ruta falla: si el comprador puede intentar otra, cómo se evita duplicar el cobro y qué información conserva el negocio. Cuanto más simple sea la regla de enrutamiento, más fácil será operar el híbrido sin convertir la flexibilidad en una fuente permanente de excepciones.