La primera ruta es usar una alternativa que opere con su realidad local. Puede ser una solución de cobro internacional, una transferencia bancaria para ventas B2B, una billetera o una plataforma especializada. PayPal, por ejemplo, documenta que las cuentas argentinas pueden recibir pagos y transferir fondos, aunque las reglas, comisiones y conversión deben revisarse para cada caso. Wise también muestra funciones disponibles para residentes de Argentina, pero la disponibilidad exacta cambia según producto y tipo de cuenta. La segunda ruta es constituir una entidad en un país soportado. Stripe Atlas, por ejemplo, ofrece constituir una empresa en Delaware por USD 500 de cargo inicial y mantener el agente registrado por USD 100 anuales después del primer año. Esa ruta puede ser válida para negocios que realmente necesitan estructura estadounidense por clientes, inversión, contratación o estrategia corporativa. No debería abrirse una LLC únicamente por la falsa premisa de que es el único modo de cobrar internacionalmente. La tercera ruta es implementar una infraestructura global que permita operar desde su país de origen cuando el modelo, la actividad y la documentación sean compatibles. Aquí la comparación debe hacerse por costo total, velocidad de activación, payout, monedas, recurrencia, reembolsos, contracargos y carga operativa.