Empiece por el flujo comercial. ¿Quién paga? ¿Cuánto? ¿Con qué frecuencia? ¿En qué moneda? ¿Es un producto digital, un servicio, un SaaS o un marketplace? Después identifique la infraestructura mínima para ese flujo. Compare elegibilidad, KYC, tarifas, FX, payout, reembolsos y soporte. Finalmente, compare esa solución con el costo completo de crear y mantener una estructura extranjera. Evite diseñar primero la estructura y buscar después cómo monetizarla. La arquitectura de pagos debe ser una consecuencia del modelo de negocio. Haga una prueba controlada que recorra checkout, confirmación, eventual refund y depósito bancario. Registre moneda cobrada, moneda recibida, tiempo transcurrido y neto final. Con ese dato puede comparar soluciones por operación completa, no por una comisión aislada.