“Producto digital” agrupa modelos muy diferentes: plantillas, archivos descargables, acceso a contenido, licencias, software, SaaS o servicios empaquetados. Esa diferencia afecta entrega, recurrencia, reembolsos, soporte y documentación. Antes de elegir infraestructura, describa qué recibe el comprador, cuándo lo recibe y si el acceso continúa después del primer pago. Un archivo de pago único puede requerir un checkout simple; un SaaS necesita billing; una venta B2B puede funcionar con factura y transferencia. La arquitectura debe responder al producto y no a una etiqueta general. Esta clasificación también evita aplicar reglas fiscales o de proveedor de forma automática a negocios que operan de manera distinta.