Cuando el precio depende de llamadas, mensajes, almacenamiento, minutos o cualquier unidad consumida, el dato de uso se convierte en parte del sistema financiero. Debe definirse qué evento cuenta, cuándo se registra, cómo se corrigen duplicados y en qué momento se cierra el periodo. Una métrica mal diseñada puede cobrar de más o dejar ingresos sin facturar. También conviene decidir si existe un mínimo, un máximo o niveles progresivos. El sistema de pagos no resuelve por sí solo la calidad del metering; necesita recibir datos consistentes desde el producto. Por eso el diseño técnico de eventos y el modelo comercial deben avanzar juntos.