Cambiar infraestructura tiene costo: integración, QA, conciliación, soporte, catálogos, automatizaciones y, si existen suscripciones, portabilidad. Defina qué capacidad falta hoy y cuánto valor aportaría resolverla. Si el problema es únicamente un método de pago o una transferencia internacional, quizá pueda añadir una capa sin reemplazar todo. Si la limitación afecta checkout, billing, monedas y payout de forma conjunta, una migración más amplia puede justificarse. Establezca métricas antes de decidir: conversión internacional, costo efectivo, tiempo de payout, horas de soporte y errores de conciliación. Migre cuando el resultado esperado supere claramente el costo de cambio.